Cuando uno es hincha, no utiliza el carné de la chamba para entrar gratis. pagas nomñas las diez lucas y así apoyas al equipo. Cuando uno es hincha, se persigna al entrar al estadio mientras arenga al equipo, sintiendo una cinta imaginaria de capitán apretando en el antebrazo derecho...
Cuando uno es hincha, camina la tribuna para ubicar al que tiene la radio con mejor sintonía y escuchar más claramente el partido. cuando uno es hincha, se persigna cuando el partido comienza.
Cuando uno es hincha, piensa que el árbitro identifica su voz de entre las 40 mil que le han mentado la madre. Cuando uno es hincha, piensa que es verdad que le puede pegar a cualquiera de esos babosos del equipo contrario.
Cuando uno es hincha, piensa que hasta él, que nunca ha jugado a nada, puede jugar mejor que el diez que ha fallado quince pases seguidos.
Cuando uno es hincha, espera el otro domingo incansablemente, mientras sale, triste o alegre, con la misma sonrisa de viento helado en los labios.
ESCRIBI ESTO CUANDO EL UTC, BOCA JUNIORS Y ALIANZA LIMA, PERDIERON. Y ME SIENTO MAS BOSTERO, BLANQUIAZUL Y CAJACHO QUE NUNCA. SI ES QUE TE GUSTA EL FUTBOL, CUÉNTAME QUE MÁS HACE UNO, CUANDO ES HINCHA DE A DE VERITAS, ESTIMADO LECTOR
Me enamoré por primera vez a los 19. Silvia se llamaba y la acompañaba a todos lados. A estudiar; a almorzar (yo miraba y ella almorzaba) a tomar el bus; a su casa, en fin a todos lados. No sabía como actuar, nunca me había declarado a nadie. No sabía cuándo declararme, pero Leomar si sabía. Y para él, cinco años mayor, y ducho en la materia de seducción, era tiempo de actuar.
Ensayé toda la noche lo que iba a decir, y no recordé ni media palabra. Cuando ya no pudo huir de mí, me dijo que me quería como amigo. Cinco minutos después, Leomar, viejo zorro, la envolvía con sus palabras y le robó un beso. Me lo contó el chino Sáenz. Me emborraché con una cerveza esa noche.
Luego, las cosas no eran lo mismo, ni entre ella y yo, ni entre Leomar y ella. Una tarde conseguí acompañarla otra vez a casa. Planeaba insistir a ver si por fin se animaba, pero como en una mala película venezolana, cuando empezaba a vaciar sin vergüenza mi corazón, apareció Leomar y ella se confundió otra vez.
Quiero hablar contigo, dijo, él todo canchero, ella no quería y me pidió que no me fuera. Un ratito discúlpanos, ¿ya?, dijo Leomar. Ni me di cuenta cuando me empujó hacia un lado y quedé en medio de los dos. Silvia tratando de huir, y el otro hijo de mala madre, enredándola una vez más con sus palabras. Yo... rodando, rodando.
Cualquiera se hubiera ido para su casa, digo ahora. Cualquiera que tuviera un poquito de amor propio; cualquiera que sabe que pretextos como “estoy confundida” significan “no quiero absolutamente nada contigo”; cualquiera con un corazón que no sea de mantequilla; cualquiera que no tuviera vocación de payaso; cualquiera que no tuviera entre sus manos, la mochila de la chica que más le gusta y que ahora conversa con su rival.
Pasó un minuto. Dos. Tres. Diez. Me quedé como un cojudo mirando una discusión que ya sabía como iba a terminar. Si estas ocupada vuelvo luego, me atreví a interrumpir dos veces (DOS, sí, dos). Ella pedía que me quede. Nunca supe para qué. Le devolví la mochila y me fui, por primera vez, rumiando un mal amor, sin mirar atrás.
Que cojudo, digo ahora. Habrá estado bien que me haya largado, o debí luchar por el amor, me pregunto también. Diez años después, ella tiene una hija y me ha evitado más de una vez. Él no terminó la carrera, y murió en una balacera donde coca y otras pastas tapizaban el suelo, no es cierto, pero un final así se merece.
Este recuerdo ha vuelto ahora que la que no quiere nada serio conmigo regresará y, seguramente llamará cuando se le antoje. La verdad no quiero verla, pero aún , no se que haré. Podría que darme parado imaginariamente en alguna esquina de mi desconsuelo, esperando que se anime a quererme, o dar media vuelta y caminar hasta el bar más próximo, y pedir un litro de cerveza, mientras escucho una de cerati que me haga recuperar las fuerzas.
¿Qué hago, estimado lector que (no sé por qué) nos acompañas? El video es de Cerati. Adios es la canción. La luna se ve así desde el parque de las declaraciones ¿Fui un maricón por no defenderla del viejo zorro verborréico? ¿seguiré corriendo?
Mírame bien la cara, por que te estoy puteando me decía la jefa que nunca estaba conforme. Solíamos ser amigos. Algo debí sospechar cuando me tiró infinitos salvavidas durante la entrevista de trabajo. No era que yo resultaba indicado la chamba, es que nadie quiere trabajar con ella, y era el último candidato. Ingenuo fui y caí en su neuralgia. Todo fue cuesta abajo.
Nunca me había costado tanto trabajar. La oficina queda cerca de casa, pero la distancia se hacía enorme, el tiempo se hacía enorme, el aire era inexistente. Ahora cuando paso por ahí, no alzo el dedo medio, mentando mil diablos, nunca tuve ánimo para eso, ni siquiera cuando ponía equis en los días al calendario para saber cuánto tiempo faltaba para el fin del contrato. No soy vengativo... Ahora que acabó el curso en Trujillo, me acordé de esa chamba. No regresaré en buen tiempo, incluso no fui al último día de clase. Iban a revisar los trabajos finales, pero luego de revisar el mío decidí no hacerlo, total no era obligatorio para mí. Mi asesor todavía no sabe, así que supongo que causaré algo de molestia, pero no pienso cambiar de idea.
Mírame la cara por que me estoy despidiendo, decía en voz baja mientras vagaba por la ciudad, mirando por primera vez a quien vería por última vez. Voy a desconectar mi teléfono para que nadie me llame, dije...já. Según yo me iban a llamar para ir a juerguear ¿quién? Hasta ahora me pregunto. Si a las a las justas me hablaban dos o tres personas.
Todo parece mejor cuando estás a punto de despedirte. No hice nada fuera de lo común. Fui a mi universidad, no encontré a nadie ni siquiera me encontré a mí en la placa recordatoria por mi graduación, que cada día está más borrosa. Una prueba más que soy un fantasma, que fui un fantasma y que mi timidez me seguirá jugándome malas, buenas, y todas las pasadas posibles.
Mírame bien la cara, por que es la última vez que grito un gol en tu bar, le dije al tío Lucho. Te invito una cerveza, me dijo sin saber que me estaba despidiendo, a veces las despedidas traen primeras veces. Era la primera vez que iba a salir a tomar con un amigo que no veía hace años, pero se quedó dormido. Era la primera vez que me despedía de Karen, pero, para variar, no la pude ver.
Siguiendo la huella de mis pasos perdidos llegué al centro comercial. No se me ocurrió mejor idea que gastarme la plata de las converse en un par de libros. Cuando uno se despide hay un aire en el ambiente que te obliga a homenajearte de la mejor manera posible. No me gasté lo de las converse, me gasté todo el sueldo en CDS, un par de libros de Javier Marías y otras cosas.
Soporté al final del domingo un viaje casi interminable en el bus de siempre. Era la última vez, no había razón para renegar. Desperté casi en Cajamarca, con la frase en mi mente. Vino sin invitación, y sin razón aparente se la diré a quien me dijo que no estaba preparada para una relación seria. Mírame bien la cara, te digo desde ahora, por que es la última vez que me ves.
Hace dos días (11) cumplí 33. Como yo digo, para parecer gracioso, cada vez con menos éxito, en realidad cumplí veinte trece. No fue, nunca ha sido, nada del otro mundo. Llamaron para saludar, exactamente las mismas personas que sospeché que lo harían. Superk en primer lugar (siempre llamará en primer lugar, creo), mi mejor amigo, mis mejores tías, y uno que otro alumno. ahh y mi vieja se volvio a lucir por 18 avo año consecutivo con la torta boreal.
Lo primero que me pregunto cuando cumplo años, es ¿dónde diablos estaré el próximo año? Voy a poner aquí algunas cosas que me propuse el año pasado y conseguí/no conseguí...
Uno. No meterme en problemas ni ser imprudente con el sexo. Borré de mi memoria el número de la loca que decía que no podía quedar embarazada. No más comentarios ni. Tampoco noches en vela.
Dos. Aprenderme el intro de guirtarra de Sweet Chile of mine. Todo bien, la Internet es lo máximo. Me aprendí también el Wanted Dead or Alive.
Tres. Mantener por más de dos días la rutina de 80 abdominales diarios. Bueno, la máquina sigue ahí, llenándose de hongos, así que trato de evadir la vergüenza que me da aceptar que he empezado a tener un poco de panza.
Cuatro. Ser más formal. Estoy tratando, dejen de joder hombre, de verdad estoy tratando, ¿acaso es fácil?
Cinco. Caminar erguido. Trato también de olvidarme de mi fiel joroba. Puta como joden ESTOY TRATANDOOOOOOOOOOO.
Seis. Salir con la niña de los labios bonitos. Me queda una semana. Tal vez envalentonado por los efluvios del alcohol, pudiera revelarle al menos que es protagonista de algunos de mis post. Que la niña de labios bonitos sonria conmigo. A las justas puedo sonreir yo, y lo va a hacer otra persona... bah.
Siete. Ser más sociable. (duh) ... No soy un fantasma, no soy un fantasma me repito a veces...
Ocho. Ordenar mi tiempo para no tener pendientes. Ahora ya despierto a las seis y treinta. Leo algo y luego a trabajar.
Nueve. Conseguir un buen amor. Esa es tarea pendiente Diez. Llegar vivo y menos triste al próximo año. No lo sé… no lo sé
Igual enfrento mis treinta y tres años, y tres días con la misma incertidumbre de quien quiere ser un poquito de axl rose, con una pizca de cerati, con un añadido de Noel, y lo único que logra es aproximarse a su destino on la misma naturalidad de alguien que camina por los tumbos de la vida, con las manos en los bolsillos y un lucky en los labios.
Si quieres dejar un saludo de cumple, o compartir tu decálogo, eres bienvenido, amigo lector que nos acompañas
Mis sábados son un eterno saldo en rojo. No tengo que hacer y algo siempre sale mal. Hubo problemas con mi trabajo final. Hice lo que no era. No era obligatorio para mi, sí para los chicos que quieren titularse en el curso. Lo ideal hubiera sido que lo deje tal cual, pero quiero terminarlo. Espero que pase.
Iba a salir al expo rock con Eli, pero no la entiendo. Un día me quiere, dice, otro día me dice que el hecho que piense en mí, mas o menos a cada rato, no significa que esté enamorada de mí. Debo ser lo suficientemente tarado para ilusionarme cada cinco segundos. Debo estar perdiendo mis poderes de seducción...
Nunca supe si tengo poderes para gustarle a alguien, como no sé ahorita si debo salir con alguien más, a ver si Eli me extraña un poquito en serio. No sé si está interesada en mi o no. Creo que no. Hace tiempo he dejado ser interesante. Para la única persona que sería interesante sería un sicólogo.
Fui al concierto con Zoi, la semana pasada. Tenía una entrada de cortesía y fuimos a VIP, es la primera vez en mi puta vida que soy VIP. Nada del otro mundo. Los mismos borrachos, los mismos wanna be de siempre, la misma sensación de estar flotando en un mundo desconocido. No soy un fantasma, carajo, gritaba cada vez más borracho.
Este Sábado fui al bar para ver el partido. El fútbol te da la posibiliad de conversar con quien no conoces, que te conviden un cigarrillo de veinte centavos la docena, de hablar como si fueras experto en táctica, estratégia, que te traten de usted, de sentirte respetado por quien piensa que por tener trabajo debes ser inteligente.
El dueño, debe ser la persona más ingenua y buena onda del mundo. Se equivoca en las cuentas, se confunde con los pedidos, alguien grita gol mientras la pelota está en la cancha y voltea a ver mientras uno aprovecha para irse sin pagar. Grande don Lucho, el otro fin de semana que hay clásico vuelvo.
Cumplo veinti trece (33) este jueves. Ni entusiasmo, ni ilusión, ni alegría, ni nada. Planeo apagar el móvil para evitar que gente que ni se preocupa por mí, un día normal, me llame llena de alegría a ver si voy a invitar algo. Planeo salir solo, como siempre, e invitarme una cerveza. Llevaré mi velita de signo de interrogación en el bolsillo, por si acaso.
Anoche mientras viajaba, me puse a pensar que todas las relaciones que he tenido han terminado por mi culpa. O hice daño o no tuve el valor para hacerlo sin sentirme culpable. No sé como conquistar a Eli, es lo que más me jode en este momento. A veces quiero que el jueves llegue rápido para sentirme bien conmigo mismo, hace tiempo que no lo hago. Hace tiempo que no me siento rey por un día.
Esperaré el Jueves para invitarme dos cervezas más.